martes, 1 de abril de 2008

IDIOTA¡¡¡¡¡¡

¡Idiota! Entraste por la puerta de atrás por no hacer ruido y en cambio caíste en la agujero del conejo. Cuantas veces lo hablamos y tú no hacías más que reírte. Tal vez fue de puro mirarme con los ojos hacia la calle; de alguna manera demostrar tu falsa sabiduría valerosa, pero los grandes caballeros de la antigua España ya se han extinguido y tú ni siquiera llevas una gota de aquella sangre y ya sabes, de nada te ha valido el dar la espalda a lo que te he dicho. Tirado en aquel agujero húmedo y hediondo, congelado por el frío de las almas que atormentan allá abajo, rogando porque estire más el brazo y alargue los dedos, me ruegas que te alce al suelo que te parió y te resguarde en él. Pero yo ya he hablado, y tú ya sabes que solo hablo una vez, quédate en el aguajero que mi mano esta paralizada y muerta por ti. Tu persona ya no me es de interés, muchos comienzan como tú, la mayoría también entra por la puerta de atrás por no hacer ruido y finalmente todos caen en el agujero del conejo. Solo los pocos de los que te conté cuando tenías tu cuna en la ventana, han permanecido inmortales y sus almas siguen en lucha por aquello que tú ya sabes, aunque sus cuerpos hace siglos que estén bajo tierra.

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